¿Sabemos respirar? ¿Alguien nos ha enseñado alguna vez?


Debido a la situación actual por Covid-19 y siendo el sistema respiratorio uno de los afectados, presentando manifestaciones clínicas como la disnea (sensación de “falta de aire” con aumento del trabajo respiratorio), desde Human Perform nos gustaría, a nivel usuario, sin presunciones técnicas, acercarnos a un tema tan importante como es la toma de conciencia de nuestro propio proceso respiratorio e intentar dar algunas claves para trabajar los músculos implicados en la respiración y, así, contribuir a mantenerlos más fuertes y funcionales.




¿Sabemos respirar? ¿Alguien nos ha enseñado alguna vez a respirar?

Pocas veces reparamos en algo tan cotidiano y frecuente como es el hecho de respirar, pero piénsalo ¿alguna vez te has detenido a pensar la cantidad de veces que, inconscientemente, respiramos? Efectivamente, de forma inconsciente, puesto que respirar es un acto generalmente involuntario y automático que solamente se vuelve voluntario en el preciso momento en el que tomamos conciencia de ello. Es de agradecer que sea así y que el cerebro nos libere de la pesada carga que supondría mantener un proceso atencional y ejecutivo tan exhaustivo como es respirar constantemente (por lo general y en condiciones normales de 12 a 20 veces por minuto


¿Si es inconsciente? ¿Podemos modificar el patrón con el que respiramos?

La respuesta es SÍ; todos tenemos, potencialmente, la capacidad de mejorar el patrón respiratorio reeducando la manera en la que los músculos que participan en el proceso se activan y la forma en que lo hacen. Se debe realizar un trabajo y entrenamiento conscientes; para que, posteriormente, el cerebro incorpore esos nuevos procesos de forma automática. Me gustaría poner un ejemplo que nos facilite la comprensión: Todas las personas, cuando aprendemos a conducir, necesitamos derrochar energía en cómo conducir y, seguramente, seamos torpes y poco eficientes. Es normal, estamos APRENDIENDO, nos están ENSEÑANDO (la paciencia, la repetición y la disposición son claves). Poco a poco, todas estas habilidades motrices se van incorporando en el esquema motor y la conducción pasa a ser más eficiente e involuntaria (cambiar de marcha, poner los intermitentes, etc.). Pasa exactamente lo mismo con la reeducación del patrón respiratorio y otros aspectos relacionados con la ventilación. Son un proceso y como todo proceso requiere tiempo y dedicación.


Entonces, ¿respiro bien o no respiro bien?


Cambiemos el concepto de “bien” o “mal” por el de eficiente. Respirar de manera eficiente.

¿Se puede respirar “mal” y ser eficiente? En términos pragmáticos y fisiológicos sí, pero a nivel bio-mecánico no.
Respirar, ventilar, es un proceso que consta de cuatro fases, dos conocidas por todos y otras dos a las que no prestamos atención.

Las conocidas son la fase de inspiración y de espiración (expirar sólo se aplica cuando una persona fallece, y ya sabemos que muertos no espiramos), pero no pasemos por alto que entre ambas se dan dos momentos de parada, más o menos prolongada según necesidades y prácticas respiratorias. En ambos procesos se activan diferentes músculos según las demandas que requiera el sistema. Por ejemplo, si respiro con normalidad, estando relajado (viendo la tele) siendo pocas las necesidades y moviendo un volumen de aire pequeño (unos 500ml), lo normal es que, durante la inspiración, solamente actúe el diafragma (músculo principal y fundamental en la inspiración) y región de las últimas costillas (Inspiración abdominal) y en la espiración (que fundamentalmente es un proceso pasivo) se produzca una retracción pulmonar (alvéolo, pleura) y relajación de los músculos inspiratorios. De esta manera, según necesitemos introducir más aire en el interior de los pulmones pondremos en funcionamiento (además de la inspiración abdominal) más o menos músculos que traccionarán de la caja torácica aumentando sus diámetros y permitiendo una mayor entrada de aire en los pulmones (Inspiración torácica). Como he subrayado hay dos tipos fundamentales de ventilación, una abdominal y una ventilación torácica que pueden realizarse de diversas maneras, por citar algunas: aislada (sólo abdominal o torácica), simultánea (abdominal y torácica) o escalonada (primero abdominal y seguidamente torácica).

Todos los tipos anteriores garantizan una correcta ventilación (cada uno con sus características), pero puestos a ser más escrupulosos en lo que concierne a la mecánica ventilatoria, la forma que garantiza un mayor aprovechamiento de la capacidad de distensión pulmonar sería la escalonada (abdominal y posteriormente torácica). Puesto que, una ventilación aislada tanto torácica como abdominal restringen las posibilidades del pulmón, vertical (en el primer caso) y lateral – anterior (en el segundo caso) y pudiendo utilizar todo ¿por qué vamos a limitarnos?

Procedimiento: (por no ser excesivamente técnico en músculos que se activan haré referencia a regiones)


  • Inspiración: diafragma (abdomen), región de las últimas costillas, región media del tórax y finalmente región superior del tórax (se unen al anterior).

  • Espiración: relajación de los músculos escalonadamente en sentido inverso. De la parte superior hacia la inferior (mas músculos propios de la espiración). Hago una aclaración en este momento, puesto que el hecho de que esa sea la forma adecuada de llevarlo a cabo, no significa que sea preciso usarla en todo momento, sino en función de las necesidades. Sí cabe destacar que es necesario tener una buena actividad muscular para, en caso de necesitar llegar a introducir un mayor volumen de aire, estar en condiciones y hacerlo de la manera más eficiente.


Un aspecto fundamental a tener en cuenta es, ¿por dónde introducimos el aire?


Puede parecer absurdo pensar en ello puesto que damos por supuesto que la respuesta es la nariz. Si nos evaluamos detenidamente, ¿respiramos por nariz tanto como deberíamos? si nuestra respuesta es no, ya tenemos un motivo para a comenzar a trabajar. La razón para introducir el aire es puramente fisiológica. Las fosas nasales, preparan el aire para introducirlo en las mejores condiciones posibles a los pulmones. Por eso:

  1. Calientan,

  2. Humedecen y,

  3. Depuran el aire de partículas e impurezas.


¿Cómo abordar una reeducación de la ventilación pulmonar?

Centrándonos en un aspecto puramente de entrenamiento es importante remarcar que en el caso de la caja torácica y su relación con las vértebras torácicas tiende a la hipomovilidad lo que no favorece la completa movilidad de las costillas. A su vez, el diafragma (al ser un músculo) puede verse afectado tanto por la hipertonía como por la hipotonía y, en ambos casos, no resulta un estado funcional óptimo. El abordaje para uno u otro sería totalmente diferente tratando de darle mayor elasticidad y movilidad al tejido hipertónico y; aumentando el tono en el tejido hipotónico. Los objetivos más importantes a trabajar de forma genérica serían:

  • Tomar conciencia de cómo respiro.

  • Reeducar el patrón ventilatorio.

  • Fortalecer o movilizar el diafragma según lo requiera la persona.

  • Conservar o mejorar la movilidad óptima torácica. Entrenar musculatura específica.


Con motivo de no alargar en exceso el aspecto teórico y poder tratar estos objetivos prácticos, en el siguiente enlace podéis reservar una sesión con Gonzalo Puente para llevar a cabo ejercicios de respiración. Gonzalo Puente Arribas. Fisioterapeuta – Entrenamiento y readaptación Human Perform Center.


Conclusión


La correcta respiración es un aspecto a tener en cuenta debido a lo cotidiano de la acción y conlleva una serie de beneficios para el individuo relevantes tanto a nivel físico (disminución de la tensión tisular, etc.), como psicológico (reduce el estrés, etc.). Además, mantener un correcto patrón y una musculatura en óptimas condiciones y entrenados favorece al individuo a la hora de poder padecer posibles problemas que dificultan la ventilación de la vía. Por todo ello, es importante tomar conciencia, estar en condiciones y, ya que vamos a tener que respirar de manera continua, mejor hacerlo eficientemente. Es importante matizar que estoy haciendo un desarrollo global y superficial del tema y de cómo deben realizarse este tipo de trabajo sin entrar a valorar de manera exhaustiva e individual a cada persona con sus diferentes particularidades: morfología, patologías, antecedentes y un largo etcétera que sin duda es un tema multidimensional y apasionante, pero lamentablemente, no son el motivo de este post.


Gonzalo Puente Arribas. Fisioterapeuta – Entrenamiento y readaptación Human Perform Center.

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