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MUJER Y RENDIMIENTO por Idaira Prieto

¿Realmente sabemos cómo es la vida de un deportista de élite? o ¿Nos basamos en mitos y estereotipos?
¿Qué es lo primero que pensamos cuando nos preguntan sobre deportistas de alto nivel?
¿Cambiaría en algo si se matiza que estos deportistas son mujeres?

Desde hace un tiempo la mujer está tomando protagonismo en el deporte de rendimiento, haciéndose oír gracias a los grandes resultados obtenidos a nivel internacional. Figuras como Mireia Belmonte, Carolina Marín, el equipo femenino de waterpolo, Lidia Valentín, Ona Carbonell, Ana Peleteiro, entre otras, están llevando el deporte femenino a lo más alto.

Foto de Idaira Prieto cortesía de @momentodeporte

Pero, ¿Cómo es el proceso que estas mujeres han tenido que seguir para lograr estos éxitos?
¿Se podría equiparar al de un hombre de su mismo nivel y deporte?

Cuando decides dedicarte en cuerpo y alma al deporte estas firmando un contrato con tu cuerpo que un día finalizará y que con toda seguridad dejará secuelas físicas y psicológicas de por vida. Si ya de por sí intentar controlar todas las variables implicadas en el nivel de rendimiento, como la nutrición, el descanso, las cargas de entrenamiento, las competiciones, los métodos de recuperación…, es complicado; ser mujer es todo un reto. Fisiológicamente la mujer es muy distinta al hombre y eso se tiene que tener muy en cuenta en el mundo del deporte con el objetivo de obtener el máximo rendimiento de la deportista sin olvidar la prevención de lesiones y la promoción de su salud.


El entrenamiento de alto nivel es una sucesión de estados de estrés, más o menos intensos, a los que el cuerpo tiene que ir dando respuesta. Este estrés afecta a todos los sistemas, siendo en el caso de las mujeres muy significativo el efecto que este tiene sobre el sistema hormonal y viceversa.

¿Cómo afecta el entrenamiento a la menstruación? y a su vez ¿cómo esta repercute en el rendimiento?

Cada mujer es diferente, algunas han declarado que dependiendo del momento del ciclo en que se encuentren, este afecta de una manera positiva o negativa a su rendimiento, otras sin embargo declaran que no sienten variaciones en él. Científicamente se ha demostrado que cada etapa del ciclo menstrual tiene una serie de efectos secundarios sobre el rendimiento pero estos varían en intensidad y grado de incidencia en función de la mujer.


Es raro la deportista que no ha tenido problemas con su ciclo menstrual derivados de una práctica deportiva exigente; unas dicen que su ciclo se ha vuelto irregular, otras que varía en función de la época, o incluso que les ha desaparecido (amenorrea). La menstruación es necesaria para poder asegurar una buena salud de la mujer tanto actual como en un futuro, es por ello que es otro dato a tener en cuenta a la hora de planificar cargas de entrenamientos.


A la hora de tratar todos y cada unos de los problemas que existen con respecto al ciclo menstrual es necesario un trabajo multidisciplinar, una coordinación perfecta entre todos los miembros del equipo técnico de la deportista (médicos, ginecólogos, nutricionistas, psicólogos, entrenador, fisioterapeutas…). Una opción de tratamiento muy habitual es la administración de hormonas exógenas, mediante los conocidos como métodos anticonceptivos hormonales, con el fin de asegurar la presencia de la menstruación mensualmente. Sin embargo, estas hormonas producen una serie de efectos secundarios que suelen disminuir el nivel de rendimiento de la deportista.


"En mi caso, siendo atleta especializada en pruebas de medio fondo y fondo tuve amenorrea derivada de la práctica deportiva durante varios meses."

Junto con mi entrenador y mi equipo médico decidimos probar varios tipos de anticonceptivos hormonales sin obtener resultados positivos. Todos ellos producían cambios negativos en mi organismo como por ejemplo: variación peso, de la composición corporal, del apetito, cambios en el estado de ánimo, aumento de la fatiga, pesadez, hinchazón, alteración en el sueño, disminución exagerada de mi capacidad de rendimiento tanto en competiciones como en entrenamientos… ¿Qué hacer en estos casos? Lo primero, tratar el tema con los profesionales y buscar otras alternativas con las que obtengas resultados óptimos ya que es algo imprescindible tener como mínimo 3 ciclos menstruales al año. En el caso de que estos ciclos mínimos no se produzcan de una forma natural en las deportistas, sería necesario provocar su aparición mediante la farmacología para mantener un estado óptimo de salud.


La triatleta Gwen Jorgensen, campeona olímpica en Río 2016, habla detenidamente de la importancia de la menstruación, de su experiencia y de la necesidad de tratar este tema en su canal de Youtube, en el video “Your period and your performance”.

El tema de la menstruación siempre ha sido considerado un tema tabú en la sociedad y aunque cada vez menos, aún existe algo de pudor al hablar sobre él. Es por ello que algunas deportistas no tratan este problema, bien sea por vergüenza o porque lo consideran algo normal en el deporte femenino. Pero ¿qué puede ocasionar la ausencia de la menstruación por un largo periodo de tiempo en una mujer joven? Algunas de las consecuencias más comunes que se han observado son:

  • Baja densidad ósea y como consecuencia desarrollo de osteoporosis precoz.

  • Aumento del riesgo de aparición de lesiones, como fracturas de estrés.

  • Disminución de la capacidad de recuperación de estas lesiones.

  • Disminución del rendimiento deportivo.

  • Pérdida de elasticidad de los ligamentos.

  • Ansiedad y depresión.

  • Alteración en los patrones de sueño.

  • Aumento del estrés y con ello de las hormonas reguladoras de este.

  • Alteraciones en la fertilidad y la concepción futura.

Además, si asociamos la amenorrea a problemas de alimentación unido a osteoporosis y fracturas estamos ante el término descrito como “Triada de la deportista”. Este caso es mucho más grave que el de una amenorrea aislada ya que necesita un tratamiento más completo y complejo para abordar los diferentes problemas que acarrea esta situación. Esto no quiere decir que sea menos frecuente, al contrario, ocurre más de lo que nos imaginamos.

La “Triada” tiene una fuerte repercusión en el estado de salud en el momento en el que se padece y con una posterior repercusión irreversible en la vida de la mujer. Es un trastorno que se suele comenzar a dar en niñas y adolescentes deportistas con conductas de trastornos alimentarios y que si no se detecta y se trata lo antes posible causará de forma irreversible además de problemas a nivel óseo, alteraciones en todos los demás sistemas y aparatos que forman el organismo incluyendo problemas psicológicos y de autoestima.

Llegado a este punto se tiene que valorar el cese de la práctica deportiva de rendimiento a favor de estado de salud, ya que en este caso el deporte de élite repercute de una manera muy negativa en la salud. Y no hay que olvidar que antes de ser deportistas somos personas.



Foto de Idaira Prieto cortesía de @momentodeporte


CONCLUSIÓN


Como se puede apreciar el deporte de rendimiento en la mujer se puede equiparar con un juego de “Tetris”, hay que intentar acoplar todas las piezas para conseguir continuidad en los entrenamientos, mejora del rendimiento, evitar lesiones, mantener una salud física, fisiológica y emocional y por último velar por el futuro. Un futuro después de la etapa deportiva donde la mujer tenga salud, la posibilidad de optar a la maternidad de una manera natural, sin adversidades y donde no se observen efectos secundarios graves como consecuencia de haber apostado por el deporte de élite.


No cabe ninguna duda que llevar el cuerpo al límite durante un largo periodo de tiempo va a pasar factura, pero hay que llevarlo de una manera controlada y metódica con el objetivo de reducir las posibles secuelas al máximo y que el grado de estas sea lo más leve posible.


IDAIRA PRIETO SUÁREZ - Atleta Categoría senior femenino