Importancia del tratamiento psicológico en la alimentación

Bienvenido, si después de leer el título te has atrevido a comenzar a leer estas líneas te damos la enhorabuena por dar el paso. Hoy vamos a tratar un tema un poco peliagudo y que, por nuestra experiencia, a la gente le suele producir bastante rechazo. Nuestro objetivo con este post es explicar la importancia del tratamiento psicológico cuando se quiere realizar un cambio de hábitos, principalmente relacionado con la alimentación, pero que puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida.





El tratamiento profesional de la obesidad es bastante reciente ya que se remonta a las décadas sesenta y setenta del siglo XX. Primeramente, los profesionales trataban esta patología con dietas hipocalóricas y no contaban con otras intervenciones adicionales o complementarias. Más tarde, se observó que el principal problema de este tratamiento era la adherencia de los pacientes a esta terapia además de los famosos “efectos rebote”. Por ello, se incluyó la importancia de aumentar el gasto energético mediante la actividad física. Actualmente la obesidad debe de abordarse entenderse como una descompensación de los hábitos de vida y está muy relacionada con estados emocionales como la ansiedad, el estrés, la depresión…



¿Cómo se relaciona el estrés con las conductas alimentarias?


El estrés es un estado de sobreactivación que se produce en el organismo, cuando el cerebro interpreta que se requiere un sobreesfuerzo ante un estímulo en concreto. En este post hacemos referencia únicamente al Distrés o Estrés negativo.

El estrés en situaciones laborales, personales o sociales puede influir directamente a los hábitos alimenticios de las personas. Bien es cierto, que hay personas que pese a estar bajo situaciones de estrés o tener factores estresores en su entorno, no cambian los comportamientos frente la alimentación en estos periodos estresantes.

Según un artículo (Stress-induced obesity and the emotional nervous system). El 80% de las personas sí que cambian el comportamiento ante el estrés. –“Donde la mitad aproximadamente aumenta la ingesta calórica. Y la otra mitad, disminuye la ingesta calórica”.


¿Por qué hay diferentes comportamientos respecto a los mismos factores estresores?


El estrés puede presentar o conllevar una pérdida de apetito de manera temporal, ya que se prioriza la atención a los factores estresores, haciendo una interpretación: de que no tienes tiempo para alimentarte mientras persista el problema que tienes que solucionar, si esta conducta se mantiene puede manifestar una notable pérdida de peso. Normalmente estas respuestas las encontramos en periodos de alta carga laboral o periodos de exámenes.

También se puede presentar al revés, se aumenta el apetito ya que, en este caso, la ingesta de alimentos reduce en nivel de estrés, a corto plazo la comida tiene capacidad ansiolítica, aunque a largo plazo pierde dicha capacidad y provocar ansiedad por intentar reducir la ingesta de alimentos.

Lo que observamos es que, en ambos casos, ya sea una pérdida de apetito (hipofagia) o un aumento del apetito (hiperfagia) se produce un cambio hacía la predisposición de alimentos más placentera o sabrosa. Mostrando preferencia hacia la comida basura

¿Por qué mostramos preferencia por la comida basura?


La comida que tiene mucha sal, mucho azúcar, mucha grasa o una combinación de estos tres ingredientes está muy buena y se conoce comida palatable. Pero ¿por qué se produce adiccion a este tipo de comida?

Todo se debe a que estos alimentos nos producen placer, lo cual a nivel fisiológico se manifiesta con la liberación de la dopamina. Una vez que este estimulo se produce de manera reiterada se produce lo que se llama una habituación. Como consecuencia de esto cada vez se necesita una mayor cantidad de este tipo de comida para poder mantener esta liberación de dopamina y entraríamos así en lo que conocemos como un mecanismo de recompensa.


Imagen corporal y alimentación


Por último, mencionar que las consecuencias del cambio de hábitos en la alimentación pueden dar lugar a psicopatologías. Siendo de suma importancia la intervención directa sobre la imagen corporal para beneficiar a los tratamientos de trastornos alimentarios.

La imagen corporal es un constructo psicológico complejo, es una representación mental del autoconcepto del cuerpo (la imagen que nos hacemos de nuestro cuerpo), dicha representación viene marcada por un esquema corporal perceptivo y está influenciado por las emociones, pensamientos y conductas asociadas.

Es importante comprender y tener en cuenta, que la imagen corporal tiene un componente social. Hay influencias sociales que matizan y definen la autopercepción del cuerpo. Las influencias se pueden observar actualmente a través de figuras representativas de colectivos o famosos.

La suma de una representación del estado interno que no tiene correlación con las dimensiones corporales reales, puede dar lugar a un trastorno de alimentación y su correspondiente patología.


La terapias cognitivo - conductuales son muy importantes para el tratamiento de la imagen corporal

El enfoque cognitivo – conductual es el más utilizado por los psicólogos para el tratamiento de la imagen corporal, en relación a anorexias o bulimias, ya que es el más respaldado por la evidencia científica. Se basa principalmente en:

  • Técnicas de relajación frente a los síntomas de ansiedad o estrés.

  • Reestructuración cognitiva para trabajar con pensamientos negativos e irracionales.

  • Exposición a áreas de apariencia física.

  • Prevención de recaídas.

  • Técnicas en percepción corporal con el objetivo de ser capaz de percibir correctamente la amplitud de cada parte del cuerpo.

Todas las herramientas se utilizan con el objetivo, de que en primera instancia se produzca una estabilización de peso y progresivamente un ajuste en el autoconcepto del cuerpo.


Recomendaciones para el control de la alimentación si tiene relación con un estado emocional


Si la ingesta de alimentos viene dada o está controlada a través de las emociones que tenemos en ese momento, se recomienda hacer un registro tanto de alimentos como de las emociones que se tienen antes y después de la ingesta.


En conclusión, la obesidad se produce por un desorden en los hábitos cotidianos de las personas. Está muy influenciada por factores como son el estrés o la ansiedad haciendo que busquemos placer en la comida basura. Además, la percepción de nuestra imagen corporal puede verse afectada por diferentes factores haciendo que nos aceptemos. Actualmente, la obesidad es abordada por varios profesionales de la salud y la figura del psicólogo sanitario cada día cobra más importancia en este tratamiento. Con las terapias cognitivo – conductuales se da un gran apoyo al trabajo de los dietistas – nutricionistas y de los entrenadores.


Pablo Eguen - Nutrición Human Perform Center

Juan Luis Barroso - Entrenamiento y readaptación Human Perform Center


Podrás encontrar más consejos de nutrición en nuestro canal de Youtube :

  1. Planificación de un menú semanal

  2. ¿Qué alimentos procesados son saludables?


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