Autoconcepto físico y bienestar por Dra. Alicia Barrero

Según la OMS, la Salud es un “estado completo de bienestar físico, mental y social” y no solo la ausencia de enfermedad como podríamos pensar. La satisfacción vital es un concepto complejo que se relaciona directamente con la salud y por eso el estudio del bienestar subjetivo (cómo y porqué la gente experimenta su vida de forma positiva) tiene actualmente una vigencia extraordinaria.




La base de la satisfacción vital está en la percepción de nosotros mismos y de nuestro entorno. Una de sus dimensiones más importantes es el autoconcepto físico que se refiere a toda la información que tenemos del propio cuerpo, incluyendo la percepción subjetiva de nuestras capacidades físicas (habilidad, condición física, fuerza) y también del aspecto físico.


Sabemos que los cambios físicos que se suceden a lo largo de la vida, según la edad y el sexo, se relacionan con el bienestar a nivel psicológico, afectivo y social.

Es especialmente crítica la adolescencia, una etapa muy interesante para abordar estos aspectos ya que se trata de unos años en los que la persona está en construcción y sujeta a continuos cambios. El autoconcepto físico en estas edades condiciona la relación con el entorno y el rendimiento en distintos ámbitos (académico, deportivo), consolidándose la identidad individual y social.


Otro periodo de profundos cambios físicos es la menopausia y son muchos los factores que pueden influir en cómo las mujeres percibimos y nos posicionamos frente a ellos. Se vive una época de confusión en la que hay que redescubrir el propio cuerpo.


La actividad física adaptada a las características y objetivos individuales refuerza positivamente otros estilos de vida saludables (alimentación, abandono del tabaco) y ha demostrado mejorar la percepción de salud en su concepto más amplio en todas las etapas de la vida.

“Antes no quería que se me viera. He ganado ganas: ganas de salir, de hacer más deporte, de comer bien… Me siento más segura. Ha mejorado mi autoconfianza.” Elena, 16 años
Siento que mi cuerpo se ha vuelto loco, a veces no lo reconozco. El ejercicio me ayuda a recuperar la sensación de control y a reconciliarme con él.” Cristina, 52 años

Al mismo tiempo, las barreras de naturaleza física, como la percepción negativa de capacidades, la propia imagen corporal y la sensación de fatiga o pereza, obstaculizan la consolidación de hábitos activos. Vemos a menudo que pequeñas mejoras en estos aspectos aumentan las probabilidades de iniciar y mantener su práctica en el tiempo.

Otra cuestión es saber cómo los profesionales podemos o debemos prescribir la actividad y el ejercicio físico para lograr ese objetivo, ¿quizá como un medicamento especificando la dosis, la frecuencia y la duración? Es muy posible que sí. Encontrar la estrategia necesaria y contar con la ayuda de otros profesionales no sanitarios más especializados e implicados parece el abordaje más eficaz.

El autoanálisis es una tarea clave en las personas que tratamos a otras, muy especialmente en los médicos de familia, así que aportar nuestra experiencia personal forma parte del proceso de atención. ¿Los médicos que practicamos deporte estamos más motivados? Mi respuesta es sí. La relación que se establece entre médico-paciente en este contexto es una ventaja que hay que aprovechar ya que aumenta la credibilidad y mejora la confianza.

He aprendido que dar un consejo genérico en este sentido: “haga deporte” o “haga más ejercicio” no es útil, que es importante diferenciar entre actividad física (moverse para gastar energía, que por supuesto es mucho mejor que quedarse en el sofá) y ejercicio físico, cuando esa actividad es sistematizada, está programada y planificada. Es el ejercicio físico el que provoca cambios y para eso debe haber una intervención continuada

  • A nivel general, el primer objetivo es integrar la actividad física como hábito de vida.

  • El bienestar está asociado a comportamientos saludables y la actividad física aporta una mayor satisfacción comprobada desde la adolescencia en adelante.

  • El autoconcepto físico es superior entre las personas que practican ejercicio con mayor frecuencia.

  • Sobre los efectos de la intervención, el nivel de actividad física aumenta cuando participa conjuntamente personal sanitario y no sanitario y cuando la prescripción se hace de forma individualizada y programada en el tiempo.


Alicia Barrero es médico de familia y actualmente trabaja en Atención Primaria.

Como profesional de la salud cree firmemente en la prescripción de ejercicio físico como herramienta de trabajo dentro de una concepción multidisciplinar de la atención a las personas. El deporte forma parte de su día a día y uno de los principales objetivos de su entrenamiento es la carrera, consciente de la necesidad de prepararse para ciertos retos tan exigentes como una maratón en las mejores condiciones posibles.



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